Sociedad Andaluza de Enfermería en Cuidados Críticos
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COMUNICADOS SAECC

EL ETERNO RETORNO DE LO IDÉNTICO

A vueltas con la atención urgente

Sin adentrarnos en complejas elucubraciones existencialistas, podríamos afirmar que si damos siempre las mismas soluciones –insatisfactorias- a problemas persistentes, estos no harán sino retornar una y otra vez, sin solución de continuidad o fatiga. Y esto es lo que ocurre en nuestros Servicios de Urgencias de manera cíclica cuando los fríos arrecian…y a veces incluso sin ellos. Con precisión estacional nuestro Sistema Sanitario Público trata de gestionar un problema crónico con enorme repercusión clínica, social y mediática. Y en este intento se hace aún más visible que la capacidad de resolución demostrada por nuestros actuales modelos de práctica clínica frente a los procesos crónicos es manifiestamente mejorable, cuando no decepcionante.

 

Y eso que el marrajo es sobradamente conocido y se le ve venir. Cuando nos enfrentamos a la “saturación de los Servicios de Urgencias” nos encontramos ante una realidad tan absolutamente predecible que todo lo que se desencadena, más que noticias de actualidad parecen un “Deja Vu”.

 

Y para ello no tenemos por qué acudir al reciente estudio presentado por la Defensora del Pueblo, ni a los informes que anualmente su homólogo realiza en nuestra comunidad autónoma. Simplemente podríamos retrotraernos a pretéritas iniciativas finiseculares que se referencian con pertinacia. Tal vez la más conocida sea el Informe del Defensor del Pueblo de 1989, donde se analizaba la problemática de la relación de la Ciudadanía con los Poderes Públicos en todos sus aspectos, y donde la Salud y específicamente la provisión de servicios en Urgencias tenían un espacio nada desdeñable. Sin tratar de citar textualmente, en el informe se señalaban aspectos determinantes de abordaje inmediato: el papel de la Atención Primaria, y en general la mejora en la accesibilidad a los Servicios de Salud, la Educación Sanitaria, la dotación de recursos y su distribución basada en una gestión proactiva, la coordinación interprofesional, el abordaje de las personas con necesidades especiales, la humanización de la atención y, en general, todos los aspectos que desde esa época se han convertido en constantes –o por desgracia tópicos- en cualquier informe al respecto.

No podemos pasar por alto que el informe del Defensor de Pueblo Andaluz de 2012 ya relata las terribles carencias relacionadas con la atención a pacientes paliativos en los Servicios de Urgencia, y señala el fracaso a la hora de garantizar una atención integral a estos pacientes.

 

Quien no ha sentido la tentación de pensar, e incluso decir “si a mí me dejaran arreglaba las Urgencias de una vez”.

 

Los problemas son conocidos, el uso de las Urgencias como espacios destinados a facilitar la homeostasis del centro –es decir para enjugar cualquier carencia de espacio disponible-, su utilización como una suerte de “ventanilla única” sanitaria con accesibilidad plena que cubre las desviaciones del sistema. Sin olvidar su posición estratégica en la formación de Residentes de las diversas áreas de conocimiento, lo que con frecuencia genera circuitos aberrantes de traslación de asistencia y responsabilidad. Hay que destacar también la relación asimétrica entre los diversos profesionales, lo que con frecuencia ubica a los responsables de urgencias gestionando situaciones complejas para las que tienen escasa capacidad de decisión. Y, por último y no menos importante, un modelo de práctica orientado hacia lo agudo, lo incidental o intermitente, donde la integralidad y la continuidad no se considera un valor trascendente y donde las necesidades del paciente, su dependencia o fragilidad quedan sepultados bajo estrategias diagnósticas y terapéuticas muy discutibles que con frecuencia deberían priorizarse en un segundo plano.

 

Pero si los problemas son conocidos, no lo son menos las repetitivas respuestas puestas en marcha hasta ahora: la tendencia al “gigantismo de las urgencias” que ahonda la brecha de efectividad, la gestión al día, las medidas desesperadas destinadas a liberar espacios alternativos que son consumidos instantáneamente (de acuerdo a la ley “universal” de ocupación total del espacio) y que conducen invariablemente al hacinamiento, la deshumanización y el alienamiento profesional. Estas medidas cortoplacistas, por muchos presentadas como inevitables, no generan modificaciones sistémicas que provoquen cambios permanentes. Y lo peor, más parecen actos reflejos lanzados a escena con una limitada reflexión.

 

Estamos seguros, que es imposible que a nadie se le oculte que el abordaje de las urgencias debe ser integral. Ninguna área tan diversa y transversal, en la que convivan niveles asistenciales, circuitos de provisión, y en la que cualquier iniciativa se prueba en las peores circunstancias. ¿Quién puede creer que su visión es la única o predominante? La actitud prometeica de portar la luz del conocimiento a aquellos que ciegos caminan por la senda de esas Urgencias -que recurrentemente les acogotan y los desnudan ante los medios-, con ser una hermosa hipérbole, es una falacia insostenible. Para abordar un escenario caótico –pero previsible, el caos tiene sus leyes- donde parece que las soluciones sencillas fracasan y los mesías son apedreados, solo la participación de todos puede abrir una rendija a la cordura. Sólo desde una nueva óptica en la que todos los actores participen paritariamente y donde las ideas se valoren por lo que aporten y no por quien las presente, permitirá caminar con audacia en una senda innovadora para que los informes de 1989 sean un espejo con el que compararse y no una realidad que soportar.

 

Lo que la realidad está planteando, lo que la Ciudadanía está pidiendo y necesitando es un cambio de modelo de práctica clínica en urgencias que eleve el valor añadido de la asistencia en estos escenarios, module proactivamente sus circuitos de atención, incremente su sensibilidad hacia las personas con procesos crónicos, hacia los frágiles y vulnerables, y que, en general, amplíe o “gradúe” la visión de estas áreas de provisión asistencial para que aborden los problemas que crónicamente subyacen y que agudamente aún hoy abordamos de la misma manera y con la misma ineficiencia desde el fin del siglo pasado.

 

05/02/2015

COMUNICADO SAECC DE POSICIONAMIENTO SOBRE PRESCRIPCIÓN ENFERMERA Y EL RD 954/2015

La Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC), la Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC)  y la  Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA) informan del resultado de la reunión mantenida  el pasado 22 de Enero de 2016  en la Consejería de Salud (Avda de la Innovación s/n. Edificio Arena 1) con la Dirección Gerencia del SAS y la Dirección de la Estrategia de Cuidados de Andalucía a propósito de la publicación del RD 954/2015, de 23 de octubre (BOE num 306, de 23 de diciembre).

A la mencionada reunión asistieron los representantes de las tres sociedades y asociaciones anteriormente citadas, el Director Gerente del SAS, la Directora y equipo de la Dirección de la Estrategia de Cuidados de Andalucía y la Jefa de la Asesoría Jurídica del SAS.

A petición de los representantes de ASANEC, SAECC y ASENHOA se revisaron los fundamentos jurídicos que pudieran condicionar las actuaciones de las enfermeras y enfermeros en Andalucía, que pudieran orientar las estrategias de actuación en este período de transitoriedad para la aplicación de los términos de esta norma  y que pudieran justificar la solicitud de derogación de la misma.

En la citada reunión por parte de la representante de los servicios jurídicos del SAS se nos expone con claridad la no repercusión en Andalucía de la entrada en vigor del RD 954/2015, de 23 de octubre (BOE num 306, de 23 de diciembre) por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de las enfermeras y enfermeros en relación a la práctica que venían desarrollando amparadas en el Decreto 307/2009 de 21 de julio por el que se define la actuación de las enfermeras y enfermeros en el ámbito de la prestación farmacéutica del sistema sanitario público de Andalucía.

 

 

Asimismo se señala que no hay una preponderancia jerárquica de ninguna de las normas por encima de la otra en relación al legislador ya que el único factor de diferenciación es la competencia de quien legisla sobre la materia sobre la que legisla. Y en este caso debe señalarse que el  decreto andaluz tiene jurídicamente reconocido que no ha invadido ninguna competencia que no tenga reconocida nuestra comunidad autónoma.

Se realiza mención al comunicado oficial de la Dirección Gerencia del Servicio Andaluz de Salud respecto a la actuación de las enfermeras y enfermeros en el ámbito de la prestación farmacéutica del sistema sanitario público de Andalucía y se reitera que sin ningún lugar a duda pueden seguir realizando sus actuaciones específicas en el ámbito de la prestación farmacéutica de acuerdo con el Decreto autonómico, sin perjuicio de las adecuaciones que se lleven a cabo en aplicación del RD 954/2015 cuando el mismo sea desarrollado.

Refuerzan la importancia de que Andalucía es la única comunidad autónoma que tiene un decreto propio y anterior que regula la prescripción y  que posibilita que el SAS tenga el amparo jurídico para dar estas instrucciones.

El Decreto andaluz fue avalado por el Consejo Consultivo de Andalucía e, inclusive, fue informado positivamente y considerado compatible con el ordenamiento constitucional y estatutario por el  Tribunal Superior de Andalucía tras ser solicitada su derogación por organizaciones colegiales y sindicales de médicos y odontólogos.

Como aclaración y desde el Gabinete Jurídico de la Consejería de Salud informan que no hay contradicción entre el Decreto 307/2009, de 21 de julio, de la Consejería de Salud de la Comunidad Autónoma de Andalucía  y el RD 954/2015, de 23 de octubre por lo que nuestro Decreto en Andalucía seguirá vigente hasta tanto haya que proceder, en caso necesario, a la adaptación a la legislación estatal y a la solicitud y obtención de las autorizaciones y acreditaciones estatales correspondientes.

 

Desde la Dirección Gerencia del SAS se señaló su compromiso con el desarrollo competencial de las enfermeras y enfermeros del sistema sanitario público andaluz y su adaptación al nivel académico y a las capacidades clínicas demostradas.

Tras el intenso debate celebrado y tras tener la oportunidad de analizar las respuestas a nuestras preguntas por parte de los responsables directivos del SAS y de la responsable jurídica presentes en la reunión, desde la Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC)  Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC) y la  Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA) queremos comunicar que nuestro posicionamiento defiende

 

  • Que las enfermeras y enfermeros, por nuestra formación académica y competencias clínicas desarrolladas, estamos capacitados para diagnosticar problemas de salud y, como consecuencia de ello, para prescribir intervenciones en el marco de nuestra disciplina, entre las que se encuentra la prescripción de medicación y productos sanitarios para el cuidado.
  • Que para hacer efectiva esa capacidad y competencia defendemos utilizar la legislación vigente en el entorno andaluz en toda su extensión, incluido el Decreto 307/2009 de 21 de julio dada cuenta de su vigencia y compatibilidad hoy por hoy con el RD 954/2015.
  • Que siempre entendimos el Decreto 307/2009  en Andalucía como una política de mínimos a la que nos vemos obligados entretanto no se produzca el demandado logro del reconocimiento del rol enfermero en materia de prescripción en el ámbito de nuestras competencias en posición de igualdad con médicos, odontólogos y podólogos mediante la modificación en la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
  • Que animamos a que las enfermeras y enfermeros andaluces no  retrocedamos ni un paso en el desarrollo de la Prescripción Enfermera y que continuemos siendo referencia de progreso en esta materia para enfermeras y enfermeros del resto de España.
  • Que hasta la fecha hemos avalado con resultados clínicos, eficiencia y satisfacción en los ciudadanos el papel prescriptor que el decreto andaluz nos ha posibilitado.
  • Que apoyamos y aplaudimos toda iniciativa para solicitar la derogación del RD 954/2015 en toda su extensión e incluida la obligación de formación obligatoria y necesidad de acreditación específica, y solicitamos a la Consejería de Salud de Andalucía se persone como parte en este mismo sentido.
  • Que rechazamos cualquier intento de parte por cercenar interesadamente el desempeño del rol enfermero en materia de prescripción en el ámbito andaluz regulado por el Decreto 307/2009 que, insistimos, siempre ha sido para nosotros un decreto de mínimos y previo a un desarrollo normativo mayor que se refleje adecuadamente en el marco competencial enfermero.

     

     Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC)

     Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC)

     Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA)

 

5 de Febrero de 2016

MANIFIESTO DE POSICIÓN FRENTE AL REAL DECRETO DE PRESCRIPCIÓN ENFERMERA  RD 954/2015 DE 23 DE OCTUBRE

La Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC), la Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC) y la Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA) muestran, a través de este manifiesto, su desacuerdo con la situación a la que se está exponiendo a las enfermeras andaluzas y en general a las enfermeras en nuestro país, a tenor de la publicación el pasado 23 de diciembre del RD 954/2015 de 23 de octubre por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros/as.

 

En lo que se refiere al RD…

 

Las asociaciones y sociedades firmantes no reconocemos que los contenidos del RD definan base alguna para el avance de la profesión enfermera y su desarrollo competencial y, en la misma medida, entendemos que va a cuestionar y dificultar la capacidad de respuesta actual que la profesión enfermera ofrece a la ciudadanía a quien presta sus servicios. Todo ello en base a los siguientes elementos que se traducen de su lectura:

 

  1. El RD no reconoce la capacidad que actualmente tienen las enfermeras y enfermeros para la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos no sujetos a prescripción médica y productos sanitarios (“cuidados generales” según RD) y que ha sido adquirida en base a la formación académica y cualificación profesional que ya tienen las enfermeras y enfermeros en nuestro país, sin necesidad de una formación extraordinaria y mucho menos un proceso de acreditación.
  2. El RD cercena la autonomía y capacidad de respuesta y mejora de las competencias enfermeras para cuidar de las personas aplicando a la práctica clínica las mejores evidencias posibles, que pueden estar en continuo cambio según los hallazgos científicos. Por ello, la formación y acreditación debe ser de forma accesible y continuada facilitada por los sistemas de salud de las comunidades autónomas sólo en aquellos protocolos/GPC que faciliten a los profesionales de enfermería indicar, usar y/o autorizar la dispensación de medicamentos “sujetos a prescripción médica” que puedan estar implicados en sus intervenciones.

Esta formación y acreditación para el correcto uso de estos protocolos entendemos que es la única condición justificable para que los sistemas sanitarios otorguen la autonomía necesaria a las enfermeras y enfermeros en la aplicación de estos protocolos/GPC sin necesidad de la autorización expresa de otro profesional.

  1. El RD publicado se constituye en un marco regulador que traiciona las expectativas y justificadas demandas que las enfermeras y enfermeros venimos defendiendo por el reconocimiento legal del uso de medicamentos sujetos a prescripción médica que actualmente las enfermeras indican o usan en el ámbito de sus competencias (vacunas, antibióticos tópicos, anestésicos locales, analgésicos, medicación protocolizada para soporte vital avanzado, espesantes y suplementos nutricionales enterales,…). Por tanto esperábamos que la norma fuera un elemento facilitador y no una barrera para que los ciudadanos/as sigan recibiendo los cuidados que hasta ahora vienen recibiendo en las mejores condiciones de accesibilidad, eficiencia y seguridad.

 

Ante todas estas consideraciones la Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC), la Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC) y la Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA) nos sumaremos a la adopción de cuantas medidas sean necesarias para la suspensión y derogación de esta norma por el Gobierno.

 

 

En lo que se refiere a la situación generada desde su entrada en vigor…

 

  • Estas asociaciones y sociedades firmantes consideramos necesario que se haga llegar a los profesionales, gestores y clínicos, una información fidedigna y veraz sobre la aplicación de este RD y por eso, a través de este manifiesto, queremos hacernos eco de nuestra posición y preocupación.

 

  • Queremos transmitir que las enfermeras y enfermeros tienen que poder decidir sobre cómo debe ser el ejercicio de su profesión considerando como premisas:

 

  • Que en ningún caso sus decisiones sobre su práctica puedan conducir a causar perjuicio a la ciudadanía a la que presta su servicio, ni en términos de seguridad clínica, ni de acceso, ni de continuidad de atención y para que en cualquier caso no afecte a la respuesta que las enfermeras y enfermeros vienen dando a las necesidades de cuidados de la ciudadanía dentro del marco legal y competencial reconocido.
  • Que en ningún caso sus decisiones sobre su práctica puedan conducir a causarle un perjuicio propio y exponerle a la posibilidad de demandas y/o sanciones por dejación no justificada de funciones y  por las consecuencias que de ellas se deriven.

 

  • Desde las asociaciones y sociedades firmantes valoramos de forma positiva que desde algunos gabinetes jurídicos de sistemas sanitarios autonómicos se aporten los argumentos legales necesarios tanto para la impugnación y solicitud de derogación del RD como para que las enfermeras y enfermeros podamos clarificar nuestras actuaciones y estrategias en este período de transitoriedad para la aplicación de los términos de esta norma.  Este es el caso del sistema de salud público de Andalucía.

Desde la Asesoría Jurídica del Servicio Andaluz de Salud, en el caso de Andalucía, se informa que el Decreto andaluz 307/2009 “por el que se define la actuación de las enfermeras y los enfermeros en el ámbito de la prestación farmacéutica del sistema sanitario público de Andalucía” no se contradice con el aprobado por el gobierno y no se deroga con la publicación del RD 954/2015, y únicamente queda obligado a adaptarse al mismo cuando los circuitos para las autorizaciones estatales estén habilitados. Mientras esto ocurre, las enfermeras y enfermeros en Andalucía, indica el Director Gerente y máximo representante del SAS, “pueden seguir realizando sus actuaciones específicas en el ámbito de la prestación farmacéutica de acuerdo con el Decreto autonómico.

Con el objeto de corroborar de forma directa todos estos términos y hacer llegar nuestros posicionamientos, las asociaciones y sociedades firmantes hemos solicitado una reunión urgente con la Dirección Gerencia del SAS y con la Dirección del Plan Integral de Cuidados de Andalucía.   

 

  • También consideramos de gran interés para el debate señalar y poner sobre la mesa posicionamientos de organizaciones no profesionales como es el caso de la Federación  de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) -“La FADSP considera rechazable, por la forma y por el fondo, el Real Decreto que regula la prescripción enfermera publicado oficialmente el 23 de diciembre y que entró en vigor el día 24, Nochebuena, y reclama su retirada o derogación (26/Dic/2015)”-

 

 

En este tiempo de incertidumbre desde la Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC), la Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC) y la Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA) esperamos que el debate sobre la prescripción enfermera incentive a las enfermeras y enfermeros a defender sus intereses y hacer crecer su profesión y, por tanto, el desarrollo profesional y la capacidad de respuesta ante la ciudadanía a la que cuidamos.

 

Para finalizar desde las asociaciones y sociedades firmantes

 

  • Solicitamos y apoyamos que los responsables del sistema sanitario público de Andalucía den los pasos legales y políticos necesarios para solicitar la derogación del RD 954/2015 de 23 de octubre,

 

  • dejamos explícito nuestro reconocimiento a la capacidad prescriptora enfermera en todos sus ámbitos de actuación sin nuevos condicionamientos formativos ni acreditativos y

 

  • defendemos como única necesidad reguladora de la prescripción farmacéutica la de incluir explícitamente en una modificación de la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios a la enfermera en posición de igualdad junto a médicos, odontólogos y podólogos como profesionales con facultad para recetar medicamentos sujetos a prescripción médica en el ámbito de sus competencias respectivas.

 

 

Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos (SAECC)

Asociación de Enfermeras de Hospitales de Andalucía (ASENHOA)

Asociación Andaluza de Enfermeras Comunitarias (ASANEC)

 

20 de enero de 2016

 

Real decreto prescripción.pdf
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DECRETO PRESCRIPCIÓN

Desde la Sociedad Andaluza de Enfermería en Cuidados Críticos (SAECC), en representación de sus asociadas y asociados, queremos hacer público nuestro total rechazo al Decreto aprobado el pasado viernes 23 de Octubre en Consejo de Ministros sobre prescripción enfermera.

 

  1.- Entendemos que la entrada en vigor del texto aprobado perjudicará el desarrollo de la asistencia que prestan las enfermeras a la ciudadanía, por cuanto se verán gravemente coartadas decisiones e intervenciones que venimos realizando en nuestro ámbito competencial. Esto irá en detrimento de los intereses de los ciudadanos que reciben el servicio enfermero y del desarrollo competencial de las enfermeras.

 

  2.- Queremos poner de manifiesto desde nuestra Sociedad que no entendemos las enfermeras y enfermeros que para poder ejercer las competencias relacionadas con la farmacología, y que nos fueron acreditadas y reconocidas por el Ministerio de Educación con nuestro título formativo universitario,  el presente decreto pretenda someternos a un nuevo proceso de formación y acreditación que pretende conducirnos a hacer lo que ya venimos haciendo en el desarrollo diario de nuestra                                                                                labor asistencial.

 

  3.- Queremos poner de manifiesto, además, que rechazamos en especial el desarrollo del artículo 3 en el que se explicita que las enfermeras no podremos legalmente administrar ningún fármaco si previamente no hay un "prescriptor que determine previamente el diagnóstico médico del paciente que precisa el fármaco que prescribe y el protocolo o guía de práctica clínica a seguir". Entendemos que el mencionado texto va en detrimento de la accesibilidad, la respuesta a los ciudadanos en acto único, la continuidad de cuidados y la sostenibilidad del sistema, además de negar la adquirida capacidad y competencia prescriptora de la enfermera.

 

   4.- Desde SAECC queremos dejar explícito nuestro reconocimiento a la capacidad prescriptora enfermera en todos sus ámbitos de actuación sin nuevos condicionamientos formativos ni de acreditación. Por ello defendemos como única necesidad reguladora de la prescripción la de incluir explicitamente a la enfermera junto a médicos, odontólogos y podólogos como "únicos profesionales con facultad para recetar medicamentos sujetos a prescripción médica en el ámbito de sus competencias respectivas".

 

Por todo ello SAEEC considera oportuno sumarse y coordinarse con aquellas iniciativas que pudieran darse coincidentes con esta posición y con el objetivo de la suspensión de dicho Decreto en los términos en los que se ha aprobado.

 

ENFERMERÍA VISIBLE

 

Desde la Sociedad Andaluza de Enfermería en Cuidados Críticos, echamos de menos la presencia de alguna enfermera/o en la rueda de prensa para informar del exito de Teresa Romero frente al virus Ébola.

 

Es en momentos como ese donde se demuestra la consideracion que una entidad, institucion o comunidad tiene por una profesion. De nuevo invisibles cuando de resultados y exito se habla.  Mensajes de estos dias alabando su esfuerzo y asuncion de riesgos suenan ahora huecos y vacios. Equipo para asumir los riesgos, equipo para cuidar, pero enajenados de su cuota de participacion en el  resultado.

 

¿Nada tuvo que ver el cuidado enfermero en la victoria de Teresa frente al virus Ebola?.

En SAECC estamos seguros de que si.

 

Os invitamos a sumaros a la iniciativa #EnfermermeríaVisible y a explicitarlo firmando en:

Aumentar la visibilidad de la labor de las enfermeras de España

Comunicado de SAECC ante la situación generada en España por el contagio con virus Ébola.

Es el momento de la responsabilidad colectiva

 

 

La amenaza del virus Ébola ha pasado de percibirse como ajena a formar parte de nuestros temores cotidianos, a ocupar un lugar de privilegio en nuestra preocupación colectiva.

 

Vaya en primer lugar nuestra consideración para la persona, para quien por causa de su actividad profesional se ve ahora amenazada por la enfermedad del virus Ébola. Para ella van nuestros primeros pensamientos y nuestros deseos de total recuperación física, emocional y social aún en tan críticos momentos. También para su familia nuestra consideración y acompañamiento aún en la distancia.

 

Desde SAECC queremos compartir con todos los profesionales de la salud y con la comunidad con la que comprometemos nuestro servicio enfermero la consideración de este momento como el momento de la responsabilidad, responsabilidad en todas sus dimensiones y protagonismos.

Es el momento del ejercicio de la responsabilidad individual, de profesionales y ciudadanos. También el momento de la responsabilidad colectiva, de instituciones públicas de gobierno y sanitarias, de instituciones profesionales, asociativas, colegiadas y sindicales, de los medios de comunicación y también de la sociedad civil, organizada o no.

 

Todos seremos corresponsables del éxito o fracaso en la deriva del reto común que ahora tan cerca se nos presenta. Cualquier estrategia ante la amenaza global que nos plantea el virus Ébola no puede prescindir del interés ni la acción coordinada y concienzuda de todos.

 

El sistema público de salud español y en general la sociedad española han dado históricamente muestras de su solvencia para hacer frente a situaciones de riesgo sanitario como la actual. Seguros estamos que ante esta no será diferente.

 

Desde este planteamiento desde SAECC solicitamos:

  • A las autoridades públicas, políticas y sanitarias,

-          Que pongan al alcance todos los recursos materiales y profesionales necesarios. Equipos de protección específicos, unidades estructuradas y dotadas para la atención, ratios de profesionales que minimicen los riesgos de error, profesionales con formación específica y concienzuda.

-          Que activen para la toma de decisiones, coordinación e intervención a los profesionales médicos y enfermeros de reconocida formación, experiencia y solvencia en el manejo individual y colectivo de situaciones de amenaza biológica y bacteriológica.

-          Que aseguren canales de información veraces, ágiles y transparentes en el convencimiento de que ello puede significar en no pocas ocasiones la diferencia entre la alerta y la alarma, entre la solución y el problema.

  • A las asociaciones profesionales de cualquier tipo (científicas, colegiadas o laborales),

-          Que generemos entornos de debate, análisis, mejora y reclamación, no reñidos con las legítimas demandas que consideremos, pero que no interfieran en estos momentos con la prioritaria y pronta consecución de resultados en salud de ciudadanos y profesionales y en el control de la amenaza Ébola.

  • A los profesionales,

-          Que desempeñemos con máximo rigor nuestras reconocidas competencias para el control de riesgos ante amenazas infecciosas, tanto en la autoprotección como en la protección de otros.

-          Que seamos proactivos en el reconocimiento y resolución, a nivel individual y de equipo, de nuestras debilidades de conocimiento y competencia que se relacionen con esta situación extraordinaria.

-          Que entendamos que son escenarios como estos donde se hace especialmente necesario nuestro compromiso no solo con la prestación del cuidado individual sino con el cuidado de la comunidad. Nuestro desempeño, nuestros mensajes y nuestra presencia no quedan ajenos a su influencia en la confianza, seguridad y conductas de los ciudadanos.

  • A los medios de comunicación,

-          Que ejerzan con responsabilidad social el servicio al derecho a la información de los ciudadanos.

  • A los ciudadanos,

-          Que se sientan partícipes no solo de los problemas planteados sino también de las soluciones.

-          Que confíen en los profesionales de la salud con los que se relacionan  habitualmente y les hagan partícipes de sus miedos y preocupaciones. Ellos les ayudarán a adaptar sus ideas y sus conductas a la situación real de riesgo.

-          Que eviten desde todo punto adoptar conductas sociales injustificadas de aislamiento, rechazo o discriminación hacia otros.

-          Que eviten difundir información sin veracidad ni calidad contrastada o información que pueda vulnerar el derecho a la intimidad y confidencialidad de las personas, tanto en el boca a boca como a través de las redes sociales.

 

Y a todos en general que respetemos la máxima en gestión de la seguridad clínica: reconocer los errores, analizarlos sin prejuicios, aprender de ellos, prevenir futuros nuevos errores y no gestionar la situación desde la culpabilización ni con carácter  punitivo. Toda consecuencia es producto de la concatenación de errores y no de uno de ellos de forma aislada.

 

Para finalizar, desde SAECC señalamos que no renunciamos en un futuro próximo a promover y demandar el análisis y la identificación de aquellos responsables, que no culpables, que con sus decisiones, acciones u omisiones puedan haber contribuido a incrementar los riesgos de profesionales y ciudadanos frente al virus del Ébola. Será el momento de adoptar medidas que den cumplida respuesta a la responsabilidad de cada individuo e institución.

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